Como parte de los requisitos para graduarse como ingeniero agroindustrial, Daniel García elaboró un proyecto que ofrece alternativas en el área de producción

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 Parte del ingenio creativo de Daniel García se consolidó en el desarrollo de un proyecto que mostró los resultados en su Trabajo de Aplicación Profesional; el cual forma parte de los requisitos para optar al título de ingeniero agroindustrial que otorga la Universidad Nacional Experimental del Táchira.

 

Bajo el nombre de Estandarización de la línea de producción para el procesamiento de pasta de tomate en el laboratorio de frutas y hortalizas en el núcleo académico La Tuquerena”, ubicado en la ciudad de Rubio, el novel profesional cumplió con todos los pasos que dieron como resultado final el producto envasado y listo para su consumo.

 

De acuerdo a su explicación, se procesó tomate para obtener una pasta de clasificación simple, de 25 % de sólidos solubles. La elaboración contó con el respaldo de la empresa rental Sirca UNET, donde realizó sus pasantías.

 

El proyecto tuvo una duración de dieciséis semanas, lapso en el que se efectuaron varias prácticas hasta completar el ciclo con la pasta de tomate que bautizaron “Hacienda La Tuquerena”.

 

En lo que respecta al proyecto macro, éste incluye desde el cultivo hasta el procesamiento de la materia prima elaborada; pero en este caso en particular, la empresa rental Sirca proporcionó los tomates y aditivos requeridos. La mano de obra estuvo integrada además de Daniel García, por la técnico del laboratorio Yarit Fuente. Colaboró además el profesor Carlos Ramírez, quien es el encargado de las plantas, y estudiantes de la carrera de ingeniería agroindustrial.

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En un inicio se planificó la estandarización de la línea de producción, para dejar un manual del proceso. Después se recibe la materia prima, se hace el pesaje para pasar al lavado, selección y clasificación.

 

Posteriormente se hace el escaldado, un procedimiento térmico donde se inactivan algunas enzimas que posee el tomate para tener una mejor densidad del producto y conservación.

 

Seguidamente se hace el despulpado, donde se elimina la semilla, cáscara y piel. Al obtener la pulpa del tomate nuevamente se hace el pesaje, para hacer los cálculos de duración del proceso y la cantidad de aditivos a agregar.

 

El punto álgido es la concentración, que se hace en el concentrador de vacío, donde se e obtuvieron unos 40 kilos de pasta de tomate, los cuales se almacenaron en envases de vidrio reciclados, para finalmente proceder a la esterilización como método de conservación.

 

Todo se hizo apegado a las normas Covenin, donde se dan especificaciones prácticas de la materia prima.

 

El mayor aporte, de acuerdo a Daniel García, es la estandarización de la línea que permite la elaboración de la pasta de tomate, y que es la intención que tiene la empresa rental Sirca, de dar continuidad al proyecto.

 

 Otro aspecto importante es que dentro de la elaboración del producto, también se utilizó el subproducto del tomate, es decir cáscara, piel y semilla para el Trabajo de Aplicación Profesional de otro estudiante, quien realizó una deshidratación y pulverización, para el enriquecimiento nutricional de harina de maíz precocida./Norma Pérez M./Fotos Manuel García y cortesía de Daniel García.

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